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Debido al desabastecimiento de mascarillas y batas de protección durante la actual crisis sanitaria, una parte importante del sector textil ha comenzado a producir este tipo de artículos con el objetivo de que el personal sanitario que atiende a los pacientes infectados pueda disponer de material de protección. Se trata sin duda de iniciativas que muestran el compromiso social y en general altruista de la industria textil en este momento de emergencia sanitaria.

Sin restar mérito a estas iniciativas, es importante señalar que el material fabricado en muchos casos no cumple con el Reglamento de la Unión Europea 2016/425 relativo a los equipos de protección individual, por lo que su grado de protección puede no ser el adecuado para prevenir el contagio del personal sanitario expuesto.

Para facilitar la fabricación de material seguro, AENOR ha dado acceso gratuito a las normas UNE sobre EPI (Equipos de Protección Individual) y Productos Sanitarios relevantes para una correcta fabricación de los mismos: https://www.insst.es/-/acceso-gratuito-a-las-normas-une-sobre-epi-y-productos-sanitarios-relevantes

Por otro lado y al amparo de la Recomendación (UE) 2020/403 relativa a la evaluación de la conformidad y los procedimientos de vigilancia del mercado en el contexto de la amenaza que representa el COVID-19, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, INSST, ha publicado una comparativa  sobre distintas normas técnicas a nivel internacional sobre mascarillas autofiltrantes para intentar establecer una equivalencia entre las diferentes normas: https://www.insst.es/Comparativa_especificaciones_técnicas_Mascarillas

En la misma publicación, el INSST recuerda que todos los Equipos de Protección Individual puestos a disposición, deben garantizar el cumplimiento con los Requisitos Esenciales de Seguridad y Salud establecidos en el Reglamento (UE) 2016/425.